MOMENTO BLANCO

Lúcida, entera, pura,
la inmensidad nevada.
Un arpa evanescente,
bajo el lienzo extendido
de las neblinas bajas...
Tómame, rodéame,
habítame blancura.
Inúndame grandeza.
Inocencia, abrázame.
Abrígame silencio
en blanco remolino.
Altura, despójame.
Absuélveme pureza,
impúlsame, sálvame.
Extraña liviandad.
Sobre tus alas libres
condúceme, poesía,
hacia el amor constante.
Llévame, transpórtame
angélica espesura,
hacia donde hay encuentro,
fulgor y epifanía.


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