¿CÓMO TE HABLA LA VIDA?

¿Cómo te habla la vida cuando te habla?
¿Cómo es su voz?
¿Cuál es su promesa o su pregunta?
¿Cómo es su mandato o su reproche?
¿Y tú, que no respondes,
y tú, que ni la escuchas,
y tú, que le dirás?
Cuando te habla la vida en la inmensidad de la noche,
o desde la pequeñez de una furtiva luciérnaga,
cuando murmura en las alegres cascadas
o te interroga en las piedras y la bondad del árbol,
¿Qué le dirás a la vida?
¿Qué le dirás,
cuándo veas la arena cubrir mansamente
la inocencia de tus primeros pasos?
¿Qué le dirás,
si aún no hueles tu nombre entre las rosas,
si aún no percibes
en el asombroso arcoíris de la tarde,
que la vida pide amor,
y en el trino del ave que pasa,
la palabra de aliento
que tu amigo está esperando?
¿Cómo te habla la vida cuándo te habla?
¿Es un llamado dulce del oboe?
¿El ansioso gemido del violín?
¿El permanente coro de los grillos?
¿O en la soledad interior que te devora
el estertor de un grito agudo
como el silbido mortal de la serpiente?
Es una sinfonía natural que nos penetra
con el tono que define nuestra esencia
y que a otros puede resultar extraño
En ella está la voz que nos conforma,
nuestra voz interior, creadora y pura,
sin excusa y sin adornos.
El propósito y el don,
la propuesta del ser,
que al descubrirse
alumbra y perfuma el universo.
Pero si no la escuchas
la vida sigue, pasa y se aleja…
y allí está el niño que todos somos,
mirándote a los ojos con la mano abierta,
esperando, en la calle, tu respuesta.
Allí también están, el hambre y la guerra,
impregnando tus velas blancas
con rostros oscuros y deformes
que rompen el amor contra las peñas.
Mientras el tiempo, indiferente,
se lleva los recuerdos de la infancia,
dejas que el azar siga jugando, arbitrario,
una partida que tú misma no elegiste
sin saber quién repartió las cartas.
Cuando la fe no es clara
y la intención no es firme,
en los laberintos pantanosos
de dudas y de sangre
se van hundiendo las pisadas.
Son las huellas que duelen,
las equívocas y tristes huellas
que un corazón herido va dejando…
¿Cómo te habla la vida si aún te habla…?
¿O es que ya no la escuchas
por tantas y tantas cosas que sabes
y que no sirven para nada…?
Vendrán las mareas,
motines traicioneros, tempestades…
¿Qué reflejarán en el mar
tus velas blancas?
¿Qué mensaje llevarás de puerto en puerto?
¿A quién, beneficiará tu carga?
No ocultes tu verdad,
comparte tu llanto y tu alegría,
no pases como extraño.
Y en todo momento escucha
cómo te habla la vida
con la sinfonía del cosmos,
desde el ínfimo ser que es apenas conciente
hasta el planeta que te ofrece su regazo,
y las estrellas que extienden tu mirada.
Escucha cómo arrulla tu alma
la armonía de su voz.
Cómo, pacientemente,
reitera su pregunta
en el espacio y tiempo infinito
que existe entre cada nota,
entre un sonido y el otro,
entre la música del hombre
y el silencio de Dios.


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